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Mensaje por Yamato Hotsuin el Miér Jun 26, 2013 9:15 am

Al abrir sus ojos se había visto en un lugar totalmente oscuro y desconcertante, no había luz, no había suelo ni cielo, de hecho, no había nada en es lugar que recuerde a un mundo normal y corriente, aunque quizás el mismo concepto de realidad había desaparecido en cuanto la tierra había sido tragada por el abismo. No le quedó de otra que seguir caminando por aquél lugar desolado, como una caja de juguetes rota y endemoniada. Sillas y mesas se interponían en su camino, juguetes que parecían extinguidos, materiales que al simple hecho de tocar se desintegraban. ¡Ese no era el mundo que había deseado crear! Y aunque aquél sentimiento rozara la desesperación, de sus labios no surgió palabra alguna, su rostro quedó inquebrantable, su mirada fría contrastaba el gélido lugar. ¡No se dejaría vencer por el Vacío! ¡Él era un Hotsuin! Y en él residía la fuerza necesaria para poder escapar, de hecho, poco le importaba que a sus espaldas Hibiki pudiera estar agonizando por sentimientos humanos, cosa que, el peliblanco parecía desconocer en su totalidad.

—... Hibiki ...— Miró por encima de sus hombros y maldijo por lo bajo al no ver a nadie. ¿Donde se había metido ahora aquél chico?. No tuvo opción más que seguir adelante, arrastrando sus pies por aquél desconocido mundo que aun negaba su existencia. Él saldría, volvería atrás o en cambio, caería tan bajo que encontraría a Polaris y con él, cambiaría el mundo, lo dibujaría a su placimiento, destruiría los débiles. Fue ese mismo pensamiento de destruir los débiles que en parte le impidió a sucumbir aun sus heridas, aunque la sangre ya se había endurecido y sintiera solo un leve dolor que lentamente iba aumentando. Paró sus pasos tras breve, esbozando aquella que podría ser considerada una irónica sonrisa antes de volver a su fría mirada. Un momento de debilidad y ya sus rodillas estaban tocando aquél oscuro suelo, entre antiguas ruinas de una ciudad que sabía con certeza no ser la suya. Cerberos apareció de un extraño símbolo dibujado en el suelo y al ver la cabeza agachada de su señor se le acercó.

Aquél mismo acto de su... quizás único amigo... hizo que despertara de su casi ensueño y decidiera que, quizás, no era la mejor opción permanecer allí en medio de la nada. Juntó sus fuerzas y se levantó, viendo en el preciso instante en el que abría los ojos una pieza de ajedrez levitar a la altura exacta de su rostro. Otra muda maldición escapó de sus labios, caminó hasta una media pared y se apoyó en esta con un gesto cansino. Bajó su mirada hasta observar la interrogante mirada de su cadena. Un incómodo tiempo de silencio pasó antes de que Yamato abriera sus labios, sin cambiar en ningún momento su fría mirada.
—Después...— Susurró. Cerberos simplemente se recostó en el suelo, apoyando su cabeza en sus patas delanteras como si no fuera más que un perro más grande de lo normal.

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Re: ♦ Glowless {Priv.}

Mensaje por Summer el Miér Jun 26, 2013 1:13 pm

Oscuridad y cosas flotando a mí alrededor…eso era lo único que había en aquel lugar…
 
Como había podido ser tan tonta de creer a aquella mujer de cabellos negros y un ojo azul como el cielo? Había sido realmente estúpido…ahora que sabía quién era mi hermano porque se lo había preguntado antes a mis padres adoptivos a golpe de guadaña antes de acabar con sus vidas…ahora que sabía toda la verdad me encontraba encerrada allí abajo completamente sola con una estúpido fantasma que desde que había llegado allí tenía fijación conmigo y no se separaba de mi lado en ningún momento.
Aunque debía de reconocer que era una grata compañía si es que al final me iba a convertir en una cadena…
 
Seguí sentada en un rinconcito de aquel enorme lugar con las piernas encogidas contra mi pecho. No es que hiciera frio, pero así se estaba bien…lo mejor que se podía hacer era quedarse quieto y esperar el final, sintiendo como todos mis músculos y huesos se iban petrificando poco a poco y cuarteando hasta dejar de sentirlos como míos para después renacer en una cadena…una temible y mentirosa cadena.
 
Pero…porque me mentía a mí misma? Eso me había gustado, matar a gente me había gustado…sentir su sangre caer sobre mi cuerpo y mi blanquecino pelo me gustado…demasiado…había sido reconfortante escuchar sus gritos de dolor retorciéndose bajo mis manos, bajo mis pies, bajo mi risa macabra…bajo mis ojos inyectados en sangre. Había sido maravilloso…jamás podría olvidarlo.
Jamás.
 
No, no, espera que estaba diciendo. No. No me había gustado matar a toda esa gente inocente. No me había gustado escuchar sus huesos crujir, rompiéndose bajo mis pies. Sus gritos de dolor ahora no dejaban de repetirse en mi mente una y otra vez como un eco martirizante que se colocaba entre los poros de mi piel hasta alcanzar a mi alma golpeándola violentamente como a un mártir volviéndome completamente loca, ahogándome en mis propios pensamientos.
 
Que me estaba pasando? Porque había pensado eso? Dios…por un momento me daba la sensación de que no había sido….o….acaso yo era así y la verdadera yo no era la tonta y dulce Pandora? Dios…porque me estaba pasando aquello?
Lagrimas comenzaron a brotar de mi ojo izquierdo y sangre de mi ojo derecho a la vez que me llevaba mis manos a ellos para taparlos. No deseaba que nadie me viera llorar…aunque poca gente pasaba por allí, lo máximo que solía ver eran cadenas y estas estaban tan acostumbradas a mí que pasaban por mi lado como si nada, como si no estuviera allí, como si fuera aire…como si estuviera completamente vacía…o poco a poco lo estuviera haciendo.
 
Y encima…esa estúpida cadena se había llevado mi ojo derecho….todo porque supuestamente era bonito y a mí no me serviría de nada en mi nueva vida como cadena…
Sonreí levemente completamente resignada.
Al parecer mis padres adoptivos tenían razón…yo solo era la estúpida y dulce Pandora…la que no nunca lograba hacer nada, la que nunca conseguía nada, la que permanecía completamente pasiva ante las adversidades y problemas, la que siempre escogía el camino difícil para llegar a su meta, la que desde hacía 14 años había trazado un camino de muerte, sangre y destrucción, la niña maldita…el monstruo albino…el monstruo de ojos rojos…
 
La niña del infortunio.
 
Sin embargo en ese mismo momento donde estaba dispuesta a que la oscuridad me rodeara por completo y me convirtiera de una vez por todas en una cadena, una luz surgió sobre mi cabeza dejando caer a varias personas dentro del abismo.
 
Perfecto, al fin llegaban más juguetes, fue lo primero que pensó mi mente para más tarde rectificar haciendo que me levantara corriendo hacia aquel lugar preocupada por las personas que habían caído. Como se sentirían? Estarían tan perdidas y solas como yo cuando había caído? Y si…estaban malheridos? Tenía que ir…tenía que ayudarles…ese era mi deber no?
No estaba para nada segura…al fin y al cabo antes de caer al abismo había asesinado a miles de personas y arrasado con miles de ciudades…solo por conocer a mi supuesto gemelo…del cual ahora sabía el nombre pero nada más…que estupidez…realmente era estúpida.
Además, como podía decir que mi deber era ayudar a la gente después de cometer aquellas atrocidades? Era ridículo, realmente no merecía seguir viviendo…pero…antes de dejarme vencer por todo aquello ayudaría a las personas que encontrara en el abismo y después me dejaría convertir en cadena.
 
Caminé durante largo rato, pero seguía sin encontrar a nadie, al parecer las distancias dentro del abismo eran muy relativas y quizás lo que parecía estar muy cerca estaba demasiado lejos…aunque poco importaba, no tenía otra cosa mejor que hacer y no me iba a parar a reflexionar como funcionaba aquel espacio diferente a la tierra…ya me costaba entender el planeta azul y a sus habitantes…no me pararía a buscarle defectos o virtudes a estés…
Porque yo…a pesar de todo…yo…amaba la tierra y ese juego en el que estaba implicada al cual los humanos llamaban vida.
 
Más con todo acabé encontrando a un chico tumbado en el negro suelo del lugar al lado de una especie de…perro? Sí, eso parecía, aunque considerando donde estábamos bien podía ser una cadena como la que volaba a mi lado desde hacía…días, semanas, meses? No tenía ni idea, aunque sí que recordaba que había ido anotando los días en una especie de ficha de ajedrez gigante.
Seguí acercándome al chico hasta que llegué a su altura y me agaché a su lado comprobando que tenía serias heridas-e…estas bien?-pregunté en un hilo de voz sin saber muy bien cómo iba a reaccionar-bu…bueno…e…espere aquí por favor, le traeré algunos vendajes improvisados-comenté antes de que pudiera decir nada volviendo a salir corriendo para buscar algo con lo que vendar sus heridas. Quizás estaría bien si cogiera una especie de servilletas o algo así…
 
De repente una taza gigante pasó por mi lado y una bombilla se encendió en mi mente haciendo que corriera hacia ella y me metiera de golpe encontrando dentro de ella varias servilletas-bien, esto servirá-mi sonrisa se amplió a la vez que volvía a salir de ella y regresaba corriendo con una gran sonrisa y mi vestido blanco algo manchado de sangre y polvo con el chico que ese encontraba malherido.
 
-Ya…ya regresé...tran..tranquilo todo estará bien-sonreí amablemente intentando tranquilizarle por si estaba confundido por si no sabia donde se encontraba a la vez que empezaba a unir las servilletas haciendo una especie de venda enrollándola sobre las heridas de sus brazos fuertemente parando la hemorragia-a...así estará bien-seguí sin perder mi amplia sonrisa poniéndole más vendas-ah! cierto, que tonta soy-reí levemente-siento no haberme presentado antes, me llamo Pandora-comenté mirándole a los ojos con una amplia sonrisa a la vez que acaba de vendarle las heridas-listo, así no perderás tanta sangre y las heridas cerraran antes y no se infectarán en el tiempo que tardes en salir de aquí-dije a la vez que acababa de vendarle todas las heridas sin preocuparme por mi ojo que seguía sangrando levemente por cometer la estupidez de haber llorado antes.
Al parecer la herida del ojo aún era reciente como para andar llorando y a nada que le hiciera sangraba…pero bueno…una vez me volviera cadena ese problema estaría resuelto y no debería de preocuparme por nada más…
 
No más sentimientos.
 
No más dolor.
 
No más Pandora.

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Mensaje por Yamato Hotsuin el Miér Jun 26, 2013 6:42 pm

No esperó el gruñido de Cerberus, como tampoco esperó ver la figura ya casi deformada por su cansancio de una niña de blanco vestido correr hacia él. De hecho, nada de todo aquello le había podido interesar, su intención, no era más que cerrar los ojos durante breves instantes, recuperar la energía suficiente para ponerse de pié y buscar a ese chico que junto a él había cado en ese peculiar lugar. No había querido aparentar debilidad ante otro, Cerberus debía de ser el único capaz de ver incluso sus momentos de más sufrimiento, aquellos en el que se podía aferrar solo a su ideal, aun sabiendo que su vida corría junto a los granos del reloj de arena. No permitiría que nadie más a parte del único ser que había acompañado su vida desde que no era más que un infante, viera su lado más débil. No, él no lo era, los débiles debían de desaparecer del mundo que planeaba crear, los débiles no eran más que ovejas... los débiles no tenían ninguna importancia, no eran más que una carga. ¿por qué Hibiki no lo entendía?.

Abrió sus ojos, ordenando silencio al guardián del Hades con una mirada de soslayo. Ahora su curiosidad estaba centrada en aquella peculiar niña y su esmero por tratar sus heridas. Innecesario. Mas siquiera le dio la posibilidad de poder articular palabra y ya se había alejado de su lado, corriendo en busca de algo que no había llegado a entender. Su cadena no tardó en levantarse, caminando hacia su contratista en cuanto vio el ligero temblor de este por intentar mantener su apariencia fuerte. Se sentó a un lado suyo y apoyó con suavidad su cabeza contra el brazo del otro. Aquél cariñoso gesto sacó una ligera sonrisa del peliblanco que desapareció con la misma velocidad que se había atrevido cruzar sus labios. Cerberus también, no era más que un mecanismo creado por Polaris, aunque quizás, sea el ser más cercano a su persona de lo cual fueron muchos otros humanos, tan aburridos, tan frágiles y reemplazables, tan estúpidos e hipócritas. Cerberus en cambio siempre le había seguido, siempre había estado a su lado sin dudar, aunque su cuerpo se enferme o lentamente desaparezca. Aun así, tal concepto seguía casi inexistente en la mente del albino.

Entrecerró sus ojos en cuanto vio a la muchacha regresar con aparentemente toallas. Frunció ligermente el ceño mientras Cerberus se alejaba por voluntad propia unos centímetros de su contratista.
—Eso es irrelevante, te apresuras demasiado en tus acciones, no dejas a los otros contestar. Que estupidez— Habló con frialdad, poco le importaba si ella se preocupaba por él, por no decir nada de interés sentía. Él era lo suficientemente fuerte como para saber que sus heridas no le llevarían a la muerte, no algo tan superficial como aquello. Había pasado ya sobre demasiados hechos como para dejarse sucumbir en el momento por un cansancio físico. Aquella chica no sabía nada de él, no tenía por qué meterse en asuntos que no le reguardaban.

Aun así, quizás sus propias heridas y debilidad física le impusieron hacer más fuerza que la peculiar niña manchada de reojo y por ello, a regañadientes aunque su rostro no cambiara en su totalidad quedó parado, observando la niña con una mirada ni de lejos contenta por su esmero en ayudarle. ¡Él no necesitaba ayuda de nadie!.
—Saber tu nombre no cambiará nada. Pero te diré, mi nombre es Yamato Hotsuin— ¿A que servía un nombre en tal situación? Estaba claro que aquella muchacha no duraría ni unos segundos en aquél corrompido mundo. ¿Acaso esperaba que se apiedara de ella?¿Que la llevara afuera como agradecimiento a sus innecesarias acciones?. Con un ademán de la mano la alejó de su lado, extendiendo su brazo hacia Cerberus quien al recibir su mensaje se acercó a su contratista.

Yamato se sujetó del pelaje del perro guardián para levantarse del suelo, observando con desprecio los vendajes que la chica había improvisado para él. ¿Acaso alguien le había pedido que lo hiciera?. Aquello era completamente innecesario. Soltó su suave agarre del pelaje de su cadena y fijó su fría mirada en Pandora.
—No necesito de tu ayuda, es innecesaria, no moriré en este momento por unas heridas como estas.— ¿Amabilidad por parte de la otra? Yamato desconocía incluso el concepto de esa palabra. ¿Que había de complicado al entender que ese sería su único encuentro, que nunca más aparecerían los unos frente a los otros?. Sus ojos se entrecerraron antes de dar un paso hacia atrás y apoyarse contra su gran cadena, quien aun permanecía observando la escena, claramente dispuesta a cualquier cosa siempre y cuando él lo necesitara. ¿Por qué la niña estaba allí? Eso no era algo que le importara en lo absoluto.

Spoiler:
{Off: Lamento el mal genio de Yamato TwT}

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Re: ♦ Glowless {Priv.}

Mensaje por Summer el Vie Jun 28, 2013 9:25 am

No sabía porque el chico reaccionaba tan ariscamente conmigo. Quizás los humanos habían cambiado en todo aquel tiempo que había estaba dentro? Espera…no, eso no podía ser….tan solo llevaba unos meses como mucho allí dentro…era imposible…
No obstante había algo en su mirada y en sus ropas que me decía que no era igual que yo…que no éramos de la misma época…

Una leve risita se me escapo por mis estúpidos pensamientos. Como podía pensar eso? Como no iba de ser del 1800? Era ridículo…que iba a ser un extraterrestre del futuro? Del 2000? Seguro que si…menuda estupidez. Además, yo esperaba no llegar nunca a vivir el cambio del 1999 al dos mil…incluso en nuestro época ya había supersticiones sobre un gran cambio tecnológico y que las ondas de esos aparatos tan avanzados de los que hablaban y de los cuales aún no habíamos visto ninguno,  acabarían haciendo colapsar la tierra destruyéndola.

Volví al mirar al chico que no tenía mucha cara de hacer amigos, al igual que su león negro que no dejaba de gruñir cada vez que me acercaba a su amo pero que se había sabido mantener quieto cuando le estaba vendando las heridas a pesar de que su amo no quería. No obstante, y al igual que yo comprendía que era mejor vendarle las heridas.

Sin embargo volvió a ser arisco conmigo haciendo que aquella actitud me fastidiara, pero no, debía comprenderlo…era normal que estuviera así…acababa de caer allí dentro y quizás a diferencia de mi supiera donde se encontraba y lo que le pasaría de quedarse allí mucho tiempo.
Pero a mí eso poco me importaba, yo ya había asumido que no saldría de allí, y me daba igual…estaba dispuesta a asumir mi destino sin importar que…Sabía que lo que había hecho había estado mal y ahora debía pagar por mis pecados…muriendo, convirtiéndome en cadena…que aquel chico que se hacía llamar Yamato me tratara mal…me lo merecía todo…todo lo malo.

-Perdón señor, pero a que se refiere a que no cambiará nada?-dije tratándole ahora con respeto sin ser tan cercana como había hecho anteriormente debido a sus heridas-yo no deseo nada de usted si se refiere a eso-sonreí ampliamente-yo estoy dispuesta a asumir lo que hay aquí, y curarle las heridas ha sido una muestra de humanidad para con alguien herido-reí levemente-me gusta ayudar a los demás-dije para después bajar la cabeza poco segura de mi afirmación-y…y me da igual que no quieras mi ayuda!-dije apretando los puños encarándome con el-no pienso dejar vagar por ahí a ti solo! Hasta que estés mejor no me separaré de tu lado!-dije para después sonrojarme completamente avergonzada.

Como le había hablado en ese tono a aquel tipo? Bueno, la verdad es que no tenía nada que perder, pero me sentía realmente avergonzada. Además, el parecía mayor que yo y no era quien para gritarle de esa forma o imponerme ante aquel sujeto como lo había hecho.

-Yo esto, perdone…yo…-seguí roja con la mirada baja-no quería hablarle en ese tono…yo…esto…-seguí nerviosa con la cabeza baja-se…sea como sea no me apartaré de su lado aunque me acabe dejando aquí…e…eso no…no me importa…-seguí con la cabeza baja-estoy acostumbrada a que me den de lado…-sonreí algo triste para después volver a recuperar mi sonrisa-como sea-me abracé a su hombro-de aquí no me iré esta que compruebe por mí misma que usted sale de aquí sano y salvo, aunque no me lleve con usted, estaré bien-seguí sonriendo ampliamente aun algo sonrojada por mi nueva cercanía a él.

Con todo, me quedaría allí a su lado, no me separaría, no hasta que supiera que estaba seguro en el mundo real.

Le ayudaría…sin importar que…sin recibir nada a cambio…ayudando sin recibir nada a cambio…quedándome en el abismo y convirtiéndome en cadena.

Dejando de existir.

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Re: ♦ Glowless {Priv.}

Mensaje por Yamato Hotsuin el Dom Jun 30, 2013 8:53 am

Aquello seguía escapando de su entendimiento. ¿Por qué alguien se esmeraba tanto en asegurarse de su bienestar? Eso era completamente innecesario. Irrelevante. Aquella testarudez era un hecho bastante molesto para el peliblanco y aun las palabras de la niña, su decisión era bien clara y no la cambiaría ante nada en el mundo, no podía, simplemente retractarse de sus acciones. No él que deseaba tan abiertamente cambiar ese mundo corrupto, aun así, el suelo que pisaban sus pies era desconocido, el cielo parecía el mismo Vacío y las mesas y demás objetos que volaban a un lado y otro demostraban qué, el mundo humano había ingresado en aquélla dimensión, quizás, afuera no hubiera nada, quizás ellos mismos ya estuvieran afuera y ese sea realmente el mundo que bien conocía. El guardián del inframundo rugió a espaldas del peliblanco, haciendo que él mismo despertara de sus cavilaciones.

¿Qué es la humanidad? Los humanos y la misma sociedad son necios de nacimiento. No entiendo tu concepto, es innecesario ayudar a alguien más, deberías cuidarte más de ti misma.— Entrecerró sus ojos, incorporándose al haber permanecido apoyado en el gran león a sus espaldas. Comenzó a avanzar hacia el frente, insertando una de sus manos en su bolsillo. Sin duda alguna, aquellos conceptos que Pandora parecía expresar no tenían sentido alguno para él, eran completamente innecesarios en su mente. —Irrelevante.— Acotó sin más a sus esfuerzos de asegurarse del bienestar contrario. Los humanos deberían preocuparse sola por si mismos, no era necesario demostrar interés en el bien ajeno. Aunque el mismo JP's tuviera una enfermería propia, aunque él mismo se preocupara por el bien ajeno, aunque eso era solo porque resultaban ser herramientas indispensables para sus planes. Cerberus se levantó y siguió a su amo mientras este seguía adelante. —¿Pandora, dices? Llevas el nombre de la primera mujer de la historia que trajo las desgracias a la humanidad— La observó de soslayo, no estaba insinuando nada, no había necesidad para ello.

Frunció ligeramente el ceño ante el contacto ajeno, aquello resultaba realmente desagradable en aquél momento. Aun así, las palabras de la niña lo eran aun más.
—Es innecesario. ¿Por qué deberías de preocuparte por un extraño?.— Carecía de sentido aquello. Yamato no comprendía aquél sentimiento, no hacia un extraño. —¿Estas acostumbrada que te dejen de lado? Entonces eres débil, incapaz de poder sobreponerte a los demás y demostrar tu valor. Los débiles no tienen ningún valor.— Los débiles debían de desaparecer de su mundo ideal, ellos que no eran más que la basura del mundo humano, ellos que no servían a nada.— ¿Bondad de tu parte? Pero dime, Pandora ¿Qué es la bondad? ¿La bondad es complacencia, lamerse las heridas los unos a los otros?¿Has considerado que mientras sueñas despierta de esa forma, la basura incompetente pudre al mundo?— Por un momento sus ojos resaltaron de un frío sentimiento, por mucho que su tono de voz permaneciera calmo, neutral. Desvió la mirada hacia el frente, empezando así a seguir avanzando.

Yamato Hotsuin



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Re: ♦ Glowless {Priv.}

Mensaje por Summer el Dom Jun 30, 2013 12:20 pm

Que estúpidos eran los humanos…verdaderamente estúpidos. En eso estaba de acuerdo con él, pero algo en mi interior se negaba a aceptar esa realidad y creía ciegamente que los humanos tenían una salvación, que todos tenían un propósito final en la vida para una gran causa mayor y que todos ellos debían de ser escuchados, queridos y respetados por muy débiles o tontos que fueran.
Todos servíamos para algo.

Volví a negar ante sus afirmaciones a pesar de que sentía como algo en mi interior se volvía a remover-no, en eso te equivocas, todos tenemos un propósito en esta vida-le miré fijamente a los ojos aun cogida de su brazo-y por ejemplo mi propósito es ayudar a los demás y dar mi vida por ellos si fuese necesario-dibujé una enorme sonrisa en mi rostro a pesar de las gélidas miradas que él albino me dirigía.

No obstante su comentario sobre mi nombre me sorprendió a la vez que me hizo reír levemente-eso no tiene nada ver…-sonríe ampliamente-aunque…quien sabe…-sonreí ampliamente un tanto macabra dejando salir algo oscuro de mi interior-quizás yo sea esa tal Pandora, al fin y al cabo los humanos solo se merecen sus desgracias, merecen morir aplastados por sus desgracia como hormigas bajo la luz de una lupa quemándose vivas-susurré viperinamente riendo un tanto macabra para después volver a ser la misma que hacía unos segundos. La tonta y dulce Pandora. Reí-era broma, es imposible-volví a reír divertida sin maldad en mis palabras o mi risa.

Por un segundo me noté algo mareada pero supe mantenerme gracias a la cierta estabilidad que me confería el brazo de Yamato al cual seguía agarrada a pesar de su frío carácter que no haría que me apartara de su lado.

Me encogí de hombros cuando continuó hacerme preguntas-porque porque porque-sonreí ampliamente sin apartar mi mirada feliz de él o dejarme influir por su mirada completamente opuesto a la mía-cuantas preguntas haces-volvía a reír cantarinamente-veamos…pues contestando a la primera pienso que me preocupo por los demás porque ese es mi propósito y me gusta hacerlo, es reconfortante poder salvar vidas humanas que algún día darán sus frutos, esos preciosos frutos serán recogidos por alguien para un fin mayor-sonreí ampliamente convencida de mis palabras.

Hice una pausa tomando aire-respecto a tu segunda pregunta o más bien afirmación solo puedo decir que no, aunque parezca débil no lo soy, en absoluto, no se deja subestimar por mi apariencia a mis gestos, incluso lo que digo, puede que no tenga nada que ver a como soy de verdad-volvió a salir esa parte oscura de mi interior sin que yo pudiera controlarla-pero piense lo que quiera, tampoco quiero estropearle la sorpresa-reí divertida volviendo a tomar una bocanada de aire por hablar tan seguido-La bondad…-susurré-no, la bondad no es nada de eso, la bondad es ese sentimiento que nos lleva a obrar de manera correcta  para con la gente, pero claro si nos ponemos en estos términos también podrías preguntar que que es lo correcto y en ese caso ya nos remontaríamos a la perspectiva que tiene cada persona del bien y del mal y entonces esta conversación se alargaría hasta el final de los tiempos parándonos a explicar que es cada cosa para finalmente no sacar nada en limpio-suspiré-y si, el mundo se pudre pero yo sigo creyendo en la salvación de los humanos-sonreí ampliamente-todos tienen bondad en sus corazones, por muy escondida que este siempre hay algo...-puse mi mano sobre su corazón notando sus tranquilos latidos-incluso tú, una persona con esa mirada tan fría…incluso tú la tienes…eso es lo que nos hace humanos…la bondad, los sentimientos…por muy malos que sean o que la gente quiera ocultar bajo frías mascaras, eso es lo que nos hace humanos y es algo que siempre tendremos por mucho que reneguemos de ellos-comenté alegremente completamente decidida y con determinación en mis palabras.

No sabía porque, pero a pesar de los múltiples intentos por el chico de apartarme de su lado, no quería…solo quería asegurarme de que llegaba sano y salvo a la tierra, de vuelta a su hogar…para que cumpliera con su objetivo.

Ese valioso y preciado objetivo que todos teníamos.

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